Siento

Te quise, te quiero, te querré.
Te odié, te odio, te odiaré.

Te ignoré, te ignoro, te ignoraré... no eso no es verdad, no puedo ignorarte porque eso sería dejar de pensar en ti, y eso nunca lo conseguiré.

Cuanto más quiero olvidarte, más pienso en ti y más te recuerdo.

Te quiero y te odio, pero nunca te ignoro.

Pesadilla de Halloween


Murciélagos, cuervos, ratas y gatos negros. Todos caminado y volando por entre las tumbas del cementerio, esperando a medianoche, cuando las reinas de la Noche y de la Luna se reunirán para celebrar su día.
La Luna Llena en lo alto del cielo sin estrellas ni nubes, también espera.
Y los Espíritus desde debajo de sus tumbas y dentro de sus mausoleos, también están impacientes porque llegue la hora.

Nada pasa desapercibido a sus ojos. Nada. Ni el más pequeño insecto que se arrastra por tierra al borde de la muerte. Porque son Ellas, y Ellas lo saben todo. Porque sienten el sufrimiento de todos los seres vivos o muertos, porque siente la muerte en cada célula y nervio de su cuerpo, porque Ellas ya murieron y por eso nunca más lo harán.

Suenan doce campanadas a lo lejos, en el campanario de la Iglesia del pueblo. Y en el cementerio se empiezan a escuchar murmullos, voces y golpes. Todo esto seguido de gemidos y del silbido del aire, que revuelve las hojas que los árboles han dejado caer porque no podían retenerlas más tiempo.
Y entonces llegan. Con sus trajes negros, sus sombreros y sus escobas. Llegan, como todos los años, para hacer su trabajo.
Esta noche nadie se atreverá a entrar en cementerio, o puede que sí, y pobre del que lo haga. Porque Ellas tienen una misión todos los años en este día, liberar a los Espíritus de sus cadenas y que durante una noche puedan vagar por entre las tumbas. Pero con una condición, sólo una, no salir del cementerio. Por lo demás los Espíritus liberados pueden hacer lo que quieran, pueden recoger las hojas del suelo y dejarlo limpio para el día siguiente cuando familias enteras irán a llorar a sus muertos, pueden quedarse debajo de un árbol quietos contemplando el paisaje tétrico de un cementerio por la noche, pueden destrozar tumbas para descargas la rabia y el odio, y, sobretodo, pueden hacer lo que quieran con quien entre al recinto esta noche, porque es su noche y nadie tiene derecho a molestarlos.
Pueden matarlos a golpes o de miedo, pero lo que más les gusta es torturarlos y después dejarlos que vuelvan a sus casa asustados, que cuenten lo que a pasado, que nadie les crea y que los encierran en un manicomio, porque los Espíritus después de tantos años encerrados y encadenados debajo de sus tumbas lo único que pueden sentir es odio.

Ellas ya han hecho su trabajo, ahora ya no es responsabilidad suya lo que pase. Cuando el primer rayo de Sol asome por el horizonte el conjuro se desvanecerá y los Espíritus volverán a sus tumbas hasta el Halloween siguiente.

Mientras las Brujas se van alguien entra... quién será no lo sabemos, pero esta noche no la olvidará jamás.

1 Comment:

Marina García said...

A pasar un terrorífico pero agradable Halloween. Te sigo :P ¡Un saludo!

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